‘Milana bonita’

Miguel Delibes. | ABC

Miguel Delibes. | ABC

La muerte de Miguel Delibes sirve para reivindicar su talla de escritor y su formidable contribución al periodismo. ¿Quién no ha leído El camino o Las ratas? ¿Quién no se emocionó con aquel Azarías y su “Milana bonita” en Los santos inocentes? Delibes fue un novelista memorable (a la altura de Cervantes, Clarín o Galdós, en mi opinión) y un periodista forjado en la prensa local. En la vieja redacción de El Norte de Castilla pasó de caricaturista a redactor de segunda, después a subdirector y a ocupar la dirección desde 1958 hasta 1963. Delibes fue un cosmopolita rural. Triunfó sin salir de su pueblo. Me pareció siempre inteligente, culto y discreto. Manu Leguineche escribió un estupendo texto en el Anuario de 2005 de la Asociación de la Prensa de Guadalajara donde reflejaba el ambiente de aquella redacción vibrante que comandaba Delibes.

Escribe Álex Grijelmo en un teletipo de EFE, la agencia que dirige, que ha muerto “el portavoz de Castilla”. Y continúa: “Quizás la ciencia consiga algún día que las buenas cosechas no dependan de la suerte ni del pedrisco. Quién sabe si los precios agrarios y la contaminación de los ríos ya no se someterán nunca a debate en las cantinas. Pero cuando todo resulte tan distinto, la imagen universal de Castilla seguirá arraigada en Miguel Delibes; y se comprenderá que el presente -cualquiera que sea el presente en ese momento- continuará hundiendo su raíz en el monte donde Lorenzo bajaba unas perdices, en la sabiduría natural del señor Cayo y en la tenacidad díscola del difunto Mario, porque nada habrá descrito mejor esa tierra que el lenguaje preciso y seco de estos personajes”.

En este blog ha varias entradas sobre Delibes: aquí, aquí y aquí. Y a finales de noviembre dediqué mi artículo en El Decano a tratar precisamente la relación especial del autor con los personajes y el paisaje. Es un tópico, pero es la realidad: se ha ido el hombre. Nos quedan sus libros. Y su estilo perenne. La sencillez y la bonhomía que transmitía. El talento de su prosa. La levadura de su zumba castellana.

Corbacho no se equivoca

corbacho

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, no se equivoca cuando recomienda a los españoles tener un sistema privado de pensiones. Pero no se equivoca porque se acerque el desastre total y absoluto que profetizan aquellos que atizan al Gobierno, sino porque está en la base de lo que es un razonamiento la mar de lógico.

Corbacho dijo anteayer en Telemadrid, textualmente: “Si me pregunta si es bueno tener un plan de pensiones privado, le digo que sí. Yo tengo uno desde hace muchos años“. Esta frase, que  se convirtió en titular, no reflejaba ni el contexto ni la declaración completa que pronunció el ministro, que terminaba así: “Pero no porque vaya a haber problemas, sino porque hay topes, hay una merma en el salario y un plan de pensiones privado puede complementar”.

Esto es lo que dijo y creo que no se equivoca. ¿Qué piensan algunos que es un plan de pensiones? ¿Acaso un inmenso cesto de dinero sólo al alcance de unos pocos privilegiados? Me temo que no. Un plan de pensiones privado, en la mayoría de los casos, es el ahorro mensual de una pequeña cantidad del sueldo con el fin de completar la pensión futura. Y lo que dice Corbacho es evidente: cuando uno se jubila, forzosamente y por los topes pactados, se produce una rebaja del sueldo. Así que ahorrar periódicamente, si la nómina de uno lo permite, puede ser un buen extra. Nada más que eso. Comprendo que se puedan enfadar aquellos que tienen una nómina muy justita, y por tanto apenas puedan ahorrar, y ya no digamos los que carecen de empleo. En cambio, sorprende que muchos de los que han atacado a Corbacho con estas palabras escondan que ellos están en la misma línea.

El PP, como recordaba el periodista Miguel Jiménez en El País,  siempre ha defendido, y así consta en su último programa electoral, que “hay que reforzar la cultura de ahorro y previsión de los ciudadanos, fortaleciendo la responsabilidad personal y social ante el envejecimiento, y extendiendo los instrumentos complementarios de ahorro para la jubilación como mecanismo de mejora del bienestar de nuestros mayores”. Es más: en este punto siempre ha existido consenso en el Pacto de Toledo, que es donde se negocian las pensiones en España.

No creo que el PSOE asuma así parte del discurso del PP. Lo haría si variara su posición sobre las pensiones públicas, especialmente, sobre las no contributivas, que siguen siendo de pena. Lo que sí creo es que Corbacho aplica el sentido común a una cuestión que no tiene vuelta de hoja: Por mucho que cotice usted, cuando se jubile no podrá cobrar lo mismo que figura en su nómina. Por tanto, no despilfarre tanto y, si puede, ahorre un poquito cada mes. Y eso lo puede hacer cualquiera que tenga un empleo con un salario digno.

Contaré una anécdota pesonal que no interesa a nadie, pero que viene al pelo de la cuestión que abordo: Mi padre es autónomo del ramo de la hostelería, lleva muchos años trabajando como un mulo, tiene dos empleados a su cargo y tiene un plan privado de pensiones suscrito desde hace años. ¡Es un trabajador!. No un magnate de la construcción, ni un especulador, ni un ejecutivo de Bolsa.

¿Por qué, entonces, ese fariseísmo, esa hipocresía y esa mala baba con las palabras de Corbacho? Como bien dice el colega Jiménez: Corbacho ha metido la pata en muchas cosas, pero en ésta me parece que no.

¿Resulta compatible defender un aumento de las pensiones públicas con la suscripción de un plan privado en las actuales circunstancias? Francamente, mi opinión es que sí.

Ramón Lobo

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Rosa Jiménez Cano, en ELPAIS.com, reseña la entrega del premio José María Porquet a Ramón Lobo, durante el congreso de periodismo digital que siempre se celebra en Huesca.

“La falta de espacio es uno de los cánceres del papel”, ha dicho Ramón Lobo, que mantiene actualizado un blog (”En la boca del lobo”) muy interesante entre viaje y viaje y por el que precisamente ha sido premiado. También ha avisado que “Internet va a salvar el papel”. ¿Por qué? Porque, a su juicio, como internet “es mucho más fresco” obligará a la prensa de papel “a volver a las grandes entrevistas y los grandes reportajes”. A su lado, otro de mis clásicos favoritos, José Martí Gómez, que además de ser un periodista como la copa de un pino es un perico irreductible, “Me gustaría guardar al periodista para el combate, no para el análisis”. Y al lado de ambos, otro magnífico profesional con el que entablé contacto mientras preparamos el homenaje a Manu Leguineche en Guadalajara, Alfonso Armada, de ABC, ha dicho: “En EEUU los periódicos no necesitan regalar nada para vender periódicos. Únicamente dan un buen periódico que cuesta mucho conseguir”.  

Me parece que Lobo, periodista de El País, es una de las voces más autorizadas de ese librillo que nunca falla en nuestra profesión: ir, ver, y contar lo que se ve. Tiene un estilo cáustico en sus opiniones y una sagacidad enorme para las descripciones y los análisis, especialmente, de los conflictos internacionales que siempre ha dominado: África, los Balcanes, Oriente Medio o Irak. Pero no siempre fue un reportero estrella de El País: comenzó de becario en Heraldo de Aragón y trabajó desde Washington para La Voz de Almería. Luego recaló en la prensa económica y hasta en aquel invento de Ruipérez, El Sol, que acabó más pronto que tarde. Me gusta su manera sencilla de contar cosas que tienen mucha enjundia. Me gusta su estilo directo de ver la realidad. Y me gusta la distancia calculada con la que se toma las cosas que vuelven loco al mundo.   

El Congreso de Periodismo Digital de Huesca, por cierto, se puede seguir en directo a través de Facebook y Twitter.

El Guernica en 3D

Me llegan a diario, como supongo le ocurrirá a todo el mundo, muchos correos electrónicos absurdos, superficiales o directamente idiotas. Otros, muy pocos, son interesantes y hasta sorprendentes. Reproduzco el siguiente que ha sido todo un hallazgo: redescubrir el famoso cuadro de Picasso en formato 3D. Muy curioso.

Guernica es una obra impactante, una tela pintada al óleo, con 782 x351 cm, que Pablo Picasso presentó en 1937 en la Exposición Internacional de París.

La tela, en blanco y negro, representa el bombardeo sufrido por la ciudad española de Guernica el 26 de abril de 1937 por aviones alemanes e actualmente está expuesta en el Centro Nacional de Arte Reina Sofía, en Madrid.

Ahora, una artista de Nueva York, Lena Gieseke, quien domina las más modernas técnicas de la infografía digital, decidió proponer una versión en 3D de la célebre obra y colocarla en internet, en forma de video.

El resultado es fascinante y nos permite visualizar los detalles que, de otro modo, nos pasarían desapercibidos.

http://www.lena-gieseke.com/guernica/movie.html

La garlopa en Henares al Día

OPINIÓN

SEXOS

"Aunque es cierto que algunos golpes provocan la sonrisa y hasta la complicidad del espectador, lo cierto es que el aburrimiento sobrevuela casi toda la función. Una pena teniendo en cuenta el elenco de actores que la rodea".

Mujer rural

El Norte de Castilla | 07.03.2010

El Norte de Castilla | 07.03.2010

He dicho y he escrito muchas veces, allí donde me han dado la oportunidad de hacerlo, que existe en Castilla y León una sensibilidad mayor hacia el medio rural que en Castilla-La Mancha. Ignoro por qué, quizá por el efecto estrambótico de un discurso oficial que pretende vendernos sólo modernidad en lugar de modernidad y respeto a la tradición, pero el caso es que Castilla y León mima, cuida y difunde mejor sus pueblos y todo lo que acarrea un entorno todavía muy ligado al sector primario. Y eso incluye no sólo a la clase política o dirigente, sino también a la prensa regional, en la que es habitual encontrar reportajes, artículos, columnas de opinión y hasta portadas donde se pone en primera plana la realidad de un medio rural todavía marcado por la despoblación, las desigualdades y la falta de cohesión territorial.

Esta mañana, el Norte de Castilla lleva a su portada un asunto crucial: la situación de la mujer en el medio rural, aprovechando que mañana 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Una conmemoración, por lo demás, algo huera, pero que en este caso sirve para recordar el papel fundamental que la mujer ha desarrollado en el agro. Aquellos que tengan raíces en los pueblos sabrán de lo que hablo: mujeres que iban a trillar y luego tenían que ocuparse de todas las tareas de la casa; abuelas que iban a escardar y luego se afanaban en limpiar, cocinar y atender a la familia. Esa es la realidad de antaño que aún sigue teniendo sus huellas no sólo en los pueblos de Castilla (leonesa o manchega), sino en todas las áreas rurales del Estado.  

La agricultura está por los suelos, el turismo es una teta que no da para tanto como algunos pregonan y la ganadería es, quizá, el último reducto de nuestros pueblos. Pero la situación de desamparo que el campo vive en general se nota especialmente en las mujeres. Porque son las que más laboran, porque buena parte del futuro del medio rural se sustenta en su trabajo y porque han sido, desde siempre, las grandes olvidadas.

Impuestos, lo que va de 2004 a 2010

A propósito del debate sobre la subida del IVA que el Gobierno va a implantar a partir de julio, y al margen de que podamos considerar positivo o negativo subir los impuestos, creo que conviene mantenerse cerca de las palabras y de los hechos de quien está gobernando el país para poder enteder algo de lo que está pasando. De esta forma, podemos analizar si el presidente Zapatero actúa o no con coherencia en este asunto de los impuestos.

Y como quiera que tengo la manía de guardar recortes de prensa y coleccionar periódicos atrasados (aun contando con Google y los buscadores de internet), traigo aquí un par de reflexiones del presidente del Gobierno en las que defendía con fervor su rechazo a la subida de impuestos. Justo en la línea de aquel imberbe Zapatero, recién llegado a La Moncloa, que le espetó a Tony Blair aquello de “bajar impuestos es de izquierdas” (a Blair, claro, no le sonó raro porque eso mismo ya lo había hecho en Reino Unido a costa de desproteger los servicios públicos).

Vaya por delante que yo sí soy partidario de subir impuestos… siempre que eso implique mayor control del gasto y del déficit y mejor cobertura de la sanidad y la educación públicas. Pero vayamos a las palabras de Zapatero. Juzguen ustedes la evolución de su pensamiento, la evolución del déficit de España y la evolución de la presión fiscal.

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Foreign Policy, febrero-marzo 2006

En una entrevista que le hizo Andrés Ortega en la edición española de Foreign Policy, publicada a principios de 2006, Zapatero sostuvo en referencia a las relaciones que mantenía con su colega Blair: “Estoy de acuerdo con su defensa de una economía abierta y competitiva, con un presupuesto público equilibrado y sin déficit crónico. Un partido de izquierdas no tiene por qué gobernar subiendo incesantemente los impuestos y los gastos. En España, los presupuestos de 2006 son los que incluyen más gasto social, en pensiones, en sanidad, en educación y en infraestructuras públicas, en mucho tiempo. Y todo esto sin subir los impuestos y manteniendo el rigor fiscal. No sólo sin déficit, sino con posible superávit”.

Bien, aún más. En la mañana del 20 de septiembre de 2004, el magnate de la prensa norteamericana, Rupert Murdoch (conocido por sus posiciones ultraconservadoras y ultraliberales), mantuvo una entrevista personal con Rodríguez Zapatero en un hotel de Nueva York. Esto lo cuenta Javier Valenzuela en su libro del que hablaba anteayer. Entre los múltiples asuntos que abordaron, Murdoch inquirió por las posiciones económicas de Zapatero. Y éste contestó:

“Creo en una buena enseñanza pública, en una buena sanidad pública, en que se ayude a los desempleados a volver al mercado laboral con mejor preparación y en que se paguen unas pensiones dignas a los jubilados y los discapacitados. Pero no se asuste. No pienso subir los impuestos. Al contrario, voy a bajarlos todo lo que pueda y, aun así, mantener el equilibrio presupuestario. Mi ministro de Economía me asegura que hasta vamos a conseguir superávit fiscal. Se preguntará, entonces, de dónde pienso sacar el dinero. Pues se lo diré claramente: haciendo que el crecimiento económico de España se mantenga e incluso se amplifique, y para eso lo mejor son las empresas privadas, su dinamismo, su capacidad de adaptación, su profesionalidad. Soy un firme partidario de la empresa privada: si a ellas les va bien, se genera empleo, el Gobierno recauda más impuestos y hay más dinero para el Estado del bienestar. Ya ve: no soy comunista”.

Pues ya ven, desde luego no era comunista. Quizá tampoco sabía que era un socialista clásico.

Más comunicación

Qué casualidad, ayer hablamos de la comunicación del Gobierno y hoy se ha despedido Nieves Goicoechea como secretaria de Estado de Comunicación. Se va, oficialmente, por motivos personales. Al parecer, está claro que no ha encajado en el equipo, especialmente, con De la Vega, quien siempre la vio con recelos al ser una persona próxima a Antonio García Ferreras, hombre fuerte de La Sexta. Su sustituto en el cargo es Félix Monteira, ex director de Público, ex director de Cinco Días, ex director de la edición gallega de El País y ex periodista de esta cabecera durante muchos años. Por cierto que en El País deben estar dando saltos de alegría con Moncloa: Zapatero ha vuelto a catapultar a uno de los defenestrados de Prisa…

Algunos de los veteranos periodistas de El Mundo se mostraban de acuerdo esta mañana en el periódico. A casi todos les he escuchado decir que Monteira lo hará muy bien como secretario de Estado porque es un periodista con mucha experiencia y especializado en economía. Y además no es sectario. Es un profesional serio, íntegro, experimentado.  

Mi opinión, que no tiene ninguna importancia, es que hay una cosa buena y otra mala en el nombramiento de Monteira. La buena, que un periodista sigue ocupando la Secretaría de Estado de Comunicación, otrora refugio de sindicalistas agrarios, dicho con todos los respetos hacia los sindicalistas agrarios. Y la mala, que no parece muy higiénico que un director de un periódico cuyo grupo propietario está próximo al Gobierno acabe asumiendo, así, directamente, una responsabilidad institucional de ese mismo Gobierno. Seamos coherentes: aunque no es exactamente lo mismo, si en su día criticamos a Esperanza Aguirre cuando nombró director general de Telemadrid al que fue su jefe de gabinete, Manuel Soriano, quizá conviene criticar ahora la última designación de Moncloa.

Dicho lo cual, comparar a Soriano con Monteira en su nivel de rigurosidad y de independencia (demostrada en El País y por eso su salida fue como fue) es como comparar un huevo con una castaña. Tiene por delante un trabajo complicado y muy duro. Incluso para un avezado periodista como él.

Artículos en El Decano

SOMOS EL TIEMPO QUE NOS QUEDA

El pastel nuclear

"¿Cómo es posible que algunos se sorprendan de la escasa solidaridad que ha despertado la candidatura de Yebra teniendo en cuenta la escasa solidaridad, por no decir nula, que los ‘pueblos nucleares’ han tenido siempre con el resto de la provincia?"

Comunicación

Bernardino León, secretario general de la Presidencia. | RTVE

Bernardino León, secretario general de la Presidencia. | RTVE

La prensa trae hoy dos artículos interesantes sobre la política y el tópico de la falta de comunicación o la mala comunicación a la hora de trasladar mensajes a la sociedad. El ministro de Trabajo, que le trajeron para arreglar la inmigración y se está comiendo el marrón más grande de la crisis, lleva semanas enteras reconociendo los errores del Gobierno -es el único que reconoce errores- y aduciendo problemas de comunicación. “Lo hemos hecho bien, pero no hemos sabido comunicarlo”, ha venido a decir sobre su ausencia en ese invento de la comisión que pretende cocinar un pacto que ya se sabe que no va a llegar a ningún puerto.

Pues bien, esta mañana Carlos Carnicero y Miguel Ángel Aguilar, que son dos periodistas baqueteados y nada sospechosos de abrazar las garras de la oposición, coinciden en señalar que lo que falla en el Gobierno no es la comunicación, sino la dirección de sus políticas. Si se rectifica a menudo, si se cambia la orientación con asiduidad, si se varía tanto el discurso, es imposible amasar una buena estrategia de comunicación. Y la clase política en general, lo que incluye también a la oposición, se ha acostumbrado a escudarse en fallos de imagen para justificar sus errores, su ausencia de coordinación o directamente sus descalabros.

El Gobierno tiene, al menos, tres altos cargos extraordinarios en materia política y de comunicación. Por un lado, Bernardino León, secretario general de Presidencia y diplomático de carrera; José Enrique Serrano, director de Gabinete de Zapatero que ya lo fue con Felipe González; y Julián Lacalle, jefe de prensa, ex periodista de Diario 16 y Europa Press. Muy cerquita están la secretaria de Estado de Comunicación, Nieves Goicoechea, que viene de la SER y es una periodista con una notable trayectoria en la crónica política; y el resto del equipo de Fernández de la Vega, que además de ser vicepresidenta primera ejerce de ministra de la Presidencia. (Quienes estén interesados en los entresijos de Moncloa les recomiendo el libro Viajando con ZP (Debate, 2007, 346 págs.), escrito por el periodista Javier Valenzuela y ex asesor internacional de Zapatero: cuenta muchas cosas, muy jugosas y además las cuenta muy bien).

El caso es que todos los que he citado me parece gente preparada, muy capaz, con la cabeza perfectamente amueblada (especialmente Bernardino León) y que no suelen cometer errores de bulto y mucho menos en materia de comunicación. ¿Recuerdan ustedes el último patinazo de la vicepresidenta en alguna rueda de prensa? Es probable que no lo recuerden, y eso dice mucho en su favor y muy poco de los periodistas que acuden a la rueda posterior al Consejo de Ministros de todos los viernes.

Quiere decir todo esto, en mi opinión, que el problema ahora mismo del Gobierno no es precisamente de comunicación, sino de los resultados que hay que comunicar. Cuando ocurrió el 11-M, a Aznar no se le ocurrió otra cosa que convocar un gabinete de crisis donde no estaba el secretario de Estado de Defensa, sino el de Comunicación, que por aquel entonces creo recordar que era Alfredo Timmermans. No sirvió de nada. Trató de comunicar lo incomunicable, que era el engaño y el error pertinaz. No se puede comunicar con acierto aquello que no se gestiona con acierto. Porque, en caso de comunicarlo, no es comunicación. Es propaganda. Mala propaganda.