El Guernica en 3D

Me llegan a diario, como supongo le ocurrirá a todo el mundo, muchos correos electrónicos absurdos, superficiales o directamente idiotas. Otros, muy pocos, son interesantes y hasta sorprendentes. Reproduzco el siguiente que ha sido todo un hallazgo: redescubrir el famoso cuadro de Picasso en formato 3D. Muy curioso.

Guernica es una obra impactante, una tela pintada al óleo, con 782 x351 cm, que Pablo Picasso presentó en 1937 en la Exposición Internacional de París.

La tela, en blanco y negro, representa el bombardeo sufrido por la ciudad española de Guernica el 26 de abril de 1937 por aviones alemanes e actualmente está expuesta en el Centro Nacional de Arte Reina Sofía, en Madrid.

Ahora, una artista de Nueva York, Lena Gieseke, quien domina las más modernas técnicas de la infografía digital, decidió proponer una versión en 3D de la célebre obra y colocarla en internet, en forma de video.

El resultado es fascinante y nos permite visualizar los detalles que, de otro modo, nos pasarían desapercibidos.

http://www.lena-gieseke.com/guernica/movie.html

La garlopa en Henares al Día

OPINIÓN

SEXOS

"Aunque es cierto que algunos golpes provocan la sonrisa y hasta la complicidad del espectador, lo cierto es que el aburrimiento sobrevuela casi toda la función. Una pena teniendo en cuenta el elenco de actores que la rodea".

Mujer rural

El Norte de Castilla | 07.03.2010

El Norte de Castilla | 07.03.2010

He dicho y he escrito muchas veces, allí donde me han dado la oportunidad de hacerlo, que existe en Castilla y León una sensibilidad mayor hacia el medio rural que en Castilla-La Mancha. Ignoro por qué, quizá por el efecto estrambótico de un discurso oficial que pretende vendernos sólo modernidad en lugar de modernidad y respeto a la tradición, pero el caso es que Castilla y León mima, cuida y difunde mejor sus pueblos y todo lo que acarrea un entorno todavía muy ligado al sector primario. Y eso incluye no sólo a la clase política o dirigente, sino también a la prensa regional, en la que es habitual encontrar reportajes, artículos, columnas de opinión y hasta portadas donde se pone en primera plana la realidad de un medio rural todavía marcado por la despoblación, las desigualdades y la falta de cohesión territorial.

Esta mañana, el Norte de Castilla lleva a su portada un asunto crucial: la situación de la mujer en el medio rural, aprovechando que mañana 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Una conmemoración, por lo demás, algo huera, pero que en este caso sirve para recordar el papel fundamental que la mujer ha desarrollado en el agro. Aquellos que tengan raíces en los pueblos sabrán de lo que hablo: mujeres que iban a trillar y luego tenían que ocuparse de todas las tareas de la casa; abuelas que iban a escardar y luego se afanaban en limpiar, cocinar y atender a la familia. Esa es la realidad de antaño que aún sigue teniendo sus huellas no sólo en los pueblos de Castilla (leonesa o manchega), sino en todas las áreas rurales del Estado.  

La agricultura está por los suelos, el turismo es una teta que no da para tanto como algunos pregonan y la ganadería es, quizá, el último reducto de nuestros pueblos. Pero la situación de desamparo que el campo vive en general se nota especialmente en las mujeres. Porque son las que más laboran, porque buena parte del futuro del medio rural se sustenta en su trabajo y porque han sido, desde siempre, las grandes olvidadas.

Impuestos, lo que va de 2004 a 2010

A propósito del debate sobre la subida del IVA que el Gobierno va a implantar a partir de julio, y al margen de que podamos considerar positivo o negativo subir los impuestos, creo que conviene mantenerse cerca de las palabras y de los hechos de quien está gobernando el país para poder enteder algo de lo que está pasando. De esta forma, podemos analizar si el presidente Zapatero actúa o no con coherencia en este asunto de los impuestos.

Y como quiera que tengo la manía de guardar recortes de prensa y coleccionar periódicos atrasados (aun contando con Google y los buscadores de internet), traigo aquí un par de reflexiones del presidente del Gobierno en las que defendía con fervor su rechazo a la subida de impuestos. Justo en la línea de aquel imberbe Zapatero, recién llegado a La Moncloa, que le espetó a Tony Blair aquello de “bajar impuestos es de izquierdas” (a Blair, claro, no le sonó raro porque eso mismo ya lo había hecho en Reino Unido a costa de desproteger los servicios públicos).

Vaya por delante que yo sí soy partidario de subir impuestos… siempre que eso implique mayor control del gasto y del déficit y mejor cobertura de la sanidad y la educación públicas. Pero vayamos a las palabras de Zapatero. Juzguen ustedes la evolución de su pensamiento, la evolución del déficit de España y la evolución de la presión fiscal.

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Foreign Policy, febrero-marzo 2006

En una entrevista que le hizo Andrés Ortega en la edición española de Foreign Policy, publicada a principios de 2006, Zapatero sostuvo en referencia a las relaciones que mantenía con su colega Blair: “Estoy de acuerdo con su defensa de una economía abierta y competitiva, con un presupuesto público equilibrado y sin déficit crónico. Un partido de izquierdas no tiene por qué gobernar subiendo incesantemente los impuestos y los gastos. En España, los presupuestos de 2006 son los que incluyen más gasto social, en pensiones, en sanidad, en educación y en infraestructuras públicas, en mucho tiempo. Y todo esto sin subir los impuestos y manteniendo el rigor fiscal. No sólo sin déficit, sino con posible superávit”.

Bien, aún más. En la mañana del 20 de septiembre de 2004, el magnate de la prensa norteamericana, Rupert Murdoch (conocido por sus posiciones ultraconservadoras y ultraliberales), mantuvo una entrevista personal con Rodríguez Zapatero en un hotel de Nueva York. Esto lo cuenta Javier Valenzuela en su libro del que hablaba anteayer. Entre los múltiples asuntos que abordaron, Murdoch inquirió por las posiciones económicas de Zapatero. Y éste contestó:

“Creo en una buena enseñanza pública, en una buena sanidad pública, en que se ayude a los desempleados a volver al mercado laboral con mejor preparación y en que se paguen unas pensiones dignas a los jubilados y los discapacitados. Pero no se asuste. No pienso subir los impuestos. Al contrario, voy a bajarlos todo lo que pueda y, aun así, mantener el equilibrio presupuestario. Mi ministro de Economía me asegura que hasta vamos a conseguir superávit fiscal. Se preguntará, entonces, de dónde pienso sacar el dinero. Pues se lo diré claramente: haciendo que el crecimiento económico de España se mantenga e incluso se amplifique, y para eso lo mejor son las empresas privadas, su dinamismo, su capacidad de adaptación, su profesionalidad. Soy un firme partidario de la empresa privada: si a ellas les va bien, se genera empleo, el Gobierno recauda más impuestos y hay más dinero para el Estado del bienestar. Ya ve: no soy comunista”.

Pues ya ven, desde luego no era comunista. Quizá tampoco sabía que era un socialista clásico.

Más comunicación

Qué casualidad, ayer hablamos de la comunicación del Gobierno y hoy se ha despedido Nieves Goicoechea como secretaria de Estado de Comunicación. Se va, oficialmente, por motivos personales. Al parecer, está claro que no ha encajado en el equipo, especialmente, con De la Vega, quien siempre la vio con recelos al ser una persona próxima a Antonio García Ferreras, hombre fuerte de La Sexta. Su sustituto en el cargo es Félix Monteira, ex director de Público, ex director de Cinco Días, ex director de la edición gallega de El País y ex periodista de esta cabecera durante muchos años. Por cierto que en El País deben estar dando saltos de alegría con Moncloa: Zapatero ha vuelto a catapultar a uno de los defenestrados de Prisa…

Algunos de los veteranos periodistas de El Mundo se mostraban de acuerdo esta mañana en el periódico. A casi todos les he escuchado decir que Monteira lo hará muy bien como secretario de Estado porque es un periodista con mucha experiencia y especializado en economía. Y además no es sectario. Es un profesional serio, íntegro, experimentado.  

Mi opinión, que no tiene ninguna importancia, es que hay una cosa buena y otra mala en el nombramiento de Monteira. La buena, que un periodista sigue ocupando la Secretaría de Estado de Comunicación, otrora refugio de sindicalistas agrarios, dicho con todos los respetos hacia los sindicalistas agrarios. Y la mala, que no parece muy higiénico que un director de un periódico cuyo grupo propietario está próximo al Gobierno acabe asumiendo, así, directamente, una responsabilidad institucional de ese mismo Gobierno. Seamos coherentes: aunque no es exactamente lo mismo, si en su día criticamos a Esperanza Aguirre cuando nombró director general de Telemadrid al que fue su jefe de gabinete, Manuel Soriano, quizá conviene criticar ahora la última designación de Moncloa.

Dicho lo cual, comparar a Soriano con Monteira en su nivel de rigurosidad y de independencia (demostrada en El País y por eso su salida fue como fue) es como comparar un huevo con una castaña. Tiene por delante un trabajo complicado y muy duro. Incluso para un avezado periodista como él.

Artículos en El Decano

SOMOS EL TIEMPO QUE NOS QUEDA

El pastel nuclear

"¿Cómo es posible que algunos se sorprendan de la escasa solidaridad que ha despertado la candidatura de Yebra teniendo en cuenta la escasa solidaridad, por no decir nula, que los ‘pueblos nucleares’ han tenido siempre con el resto de la provincia?"

Comunicación

Bernardino León, secretario general de la Presidencia. | RTVE

Bernardino León, secretario general de la Presidencia. | RTVE

La prensa trae hoy dos artículos interesantes sobre la política y el tópico de la falta de comunicación o la mala comunicación a la hora de trasladar mensajes a la sociedad. El ministro de Trabajo, que le trajeron para arreglar la inmigración y se está comiendo el marrón más grande de la crisis, lleva semanas enteras reconociendo los errores del Gobierno -es el único que reconoce errores- y aduciendo problemas de comunicación. “Lo hemos hecho bien, pero no hemos sabido comunicarlo”, ha venido a decir sobre su ausencia en ese invento de la comisión que pretende cocinar un pacto que ya se sabe que no va a llegar a ningún puerto.

Pues bien, esta mañana Carlos Carnicero y Miguel Ángel Aguilar, que son dos periodistas baqueteados y nada sospechosos de abrazar las garras de la oposición, coinciden en señalar que lo que falla en el Gobierno no es la comunicación, sino la dirección de sus políticas. Si se rectifica a menudo, si se cambia la orientación con asiduidad, si se varía tanto el discurso, es imposible amasar una buena estrategia de comunicación. Y la clase política en general, lo que incluye también a la oposición, se ha acostumbrado a escudarse en fallos de imagen para justificar sus errores, su ausencia de coordinación o directamente sus descalabros.

El Gobierno tiene, al menos, tres altos cargos extraordinarios en materia política y de comunicación. Por un lado, Bernardino León, secretario general de Presidencia y diplomático de carrera; José Enrique Serrano, director de Gabinete de Zapatero que ya lo fue con Felipe González; y Julián Lacalle, jefe de prensa, ex periodista de Diario 16 y Europa Press. Muy cerquita están la secretaria de Estado de Comunicación, Nieves Goicoechea, que viene de la SER y es una periodista con una notable trayectoria en la crónica política; y el resto del equipo de Fernández de la Vega, que además de ser vicepresidenta primera ejerce de ministra de la Presidencia. (Quienes estén interesados en los entresijos de Moncloa les recomiendo el libro Viajando con ZP (Debate, 2007, 346 págs.), escrito por el periodista Javier Valenzuela y ex asesor internacional de Zapatero: cuenta muchas cosas, muy jugosas y además las cuenta muy bien).

El caso es que todos los que he citado me parece gente preparada, muy capaz, con la cabeza perfectamente amueblada (especialmente Bernardino León) y que no suelen cometer errores de bulto y mucho menos en materia de comunicación. ¿Recuerdan ustedes el último patinazo de la vicepresidenta en alguna rueda de prensa? Es probable que no lo recuerden, y eso dice mucho en su favor y muy poco de los periodistas que acuden a la rueda posterior al Consejo de Ministros de todos los viernes.

Quiere decir todo esto, en mi opinión, que el problema ahora mismo del Gobierno no es precisamente de comunicación, sino de los resultados que hay que comunicar. Cuando ocurrió el 11-M, a Aznar no se le ocurrió otra cosa que convocar un gabinete de crisis donde no estaba el secretario de Estado de Defensa, sino el de Comunicación, que por aquel entonces creo recordar que era Alfredo Timmermans. No sirvió de nada. Trató de comunicar lo incomunicable, que era el engaño y el error pertinaz. No se puede comunicar con acierto aquello que no se gestiona con acierto. Porque, en caso de comunicarlo, no es comunicación. Es propaganda. Mala propaganda.

Lecciones

ELPAIS.com ha inaugurado un nuevo blog, firmado por el veterano periodista José María Izquierdo, que está dedicado a comentar/ridiculizar en tono sarcástico a los periódicos de la competencia, básicamente, El Mundo, ABC y La Razón.

El espacio está orientado a dar una respuesta desde la izquierda a lo que publica y comenta la prensa conservadora. Como idea, muy bien. Pero creo que ese blog tiene dos problemas. Uno, que su autor firma textos larguísimos que cuesta leer completos en pantalla. Y dos, que utiliza un estilo que conculca el que siempre había defendido el grupo Prisa, bastante más moderado en el fondo y, sobre todo, en la forma.

En cualquier caso, este blog, que se suma a los reportajes que esta semana ha publicado El País contra los canales de derechas de la TDT,  ha servido para desatar un cruce de comentarios interesantes desde el punto de vista de la profesión.

Y de entre todos los artículos que se han publicado hasta ahora me ha gustado especialmente el de Pedro G. Cuartango en su columna de El Mundo. Primero porque huye del sectarismo, cosa que se agradece. Y segundo porque se nota que reflexiona desde su experiencia en la profesión y también desde el sentido común del periodismo. Independientemente desde donde se escriba o para quién se trabaje, y por encima de ideologías. Yo creo que sus palabras son de lo más sensato y realista que hemos leído durante los últimos tiempos en el ruidoso ambiente del periodismo madrileño.

Atentos:

Cuando uno se pone como ejemplo y se atreve a llamar «basura» al prójimo, lo que está haciendo es revelarnos una actitud de superioridad, característica de quien cree pertenecer a una etnia o una secta privilegiada. No debería hacer falta recordar las locuras en las que han incurrido históricamente los que se han arrogado la obligación de imponer su verdad a los demás.

Todos sabemos en qué consiste el buen periodismo, lo mismo que podemos diferenciar entre unas buenas o una malas patatas con chorizo. No hace falta dar lecciones. Yo llevo 32 años trabajando en este oficio y he visto de todo. Lo que más preocupa ahora es la degradación de la calidad de la información en aras de la inmediatez. Y también la tendencia a convertir las noticias en espectáculo. Pero el que esté libre de culpa que tire la primera piedra.

El periodista, como cualquiera que trabaja por cuenta ajena, es un señor que tiene que sobrevivir y está obligado por ello a hacer muchas cosas que no le gustan, a ser esclavo de algunos silencios y dueño de bastantes miserias. Esta profesión es poco gloriosa y exige demasiado esfuerzo. Basta de lecciones, ya tenemos suficiente con aguantarnos a nosotros mismos”.

El regalo de Aznar

Aznar, ex presidente del Gobierno, en una universidad. | Reuters

Aznar, ex presidente del Gobierno, en una universidad. | Reuters

Cuando peor lo está pasando el Gobierno, cuando la crisis económica explota, cuando la sangría del paro sigue su curso, cuando los datos acechan en el cogote, cuando la presión internacional crece, cuando el déficit acumulado se dispara, cuando hay que apretarse el cinturón recortando el gasto público, cuando hay que incrementar la factura de la crisis sobre asalariados, autónomos y pequeños empresarios, cuando los editoriales de la prensa extranjera cargan las tintas, cuando el presidente está en su momento más bajo, cuando las encuestas empiezan a fallar, cuando todo esto sobrevuela sobre el Ejecutivo llega Aznar López y regala un balón de oxígeno a los que se supone que son sus adversarios.

Después de ver que esta foto de Reuters no era un montaje, en Moncloa debieron dar un respingo primero y luego un placentero y prolongadísimo suspiro.

Si Rodríguez Zapatero quiere volver a ganar las elecciones, no hay nada como tener cada mañana a Aznar con alguna de sus ocurrencias en la portada de El País. Es una válvula de escape, un alivio, un recordatorio permanente de que cualquier tiempo pasado, aun con todo, fue peor.

El comportamiento impresentable, infantil y chabacano de todo un ex presidente del Gobierno delante de 20 estudiantes universitarios que lo increpaban es la prueba de que Aznar sigue instalado en el rencor y de que poco o nada va a hacer de aquí a 2012 para ayudar al sucesor que él mismo puso a dedo.  

Los insultos nunca son justificables, pero hay que recordar que muchos otros políticos recibieron abucheos y pitos en público y aguantaron el tirón. Porque va en el sueldo y porque responder es como ponerse a su altura. En todo caso, creo que el gesto de Aznar denota, al menos, un par de cosas. La primera, que está fuera de plano, que no ha encontrado su hueco en la escena pública de este país desde que, voluntariamente, abandonó la presidencia de su partido. Y la segunda, que su actitud refleja una manera muy concreta de estar en política. Por encima de diferencias ideológicas, el problema de este señor es que no admite tales diferencias. Durante ocho años de gobierno, sólo se avino a pactar con la oposición cuando  necesitó los votos de esa oposición (pacto de investidura con Pujol y Arzalluz) o bien cuando la oposición (léase Zapatero) le tendió la mano (léase pacto Antiterrorismo y pacto por la Justicia). Fuera de esos acuerdos puntuales siempre despreció a la oposición. Y digo despreciar, que no es lo mismo que discrepar o no llegar a acuerdos.

Labordeta recordó anteayer que durante el tiempo en que coincidieron en el Congreso, Aznar no fue capaz de saludarle ni una vez, ni siquiera de dirigirle la palabra más que en los debates sobre el Estado de la Nación. Ese es Aznar. Esa es una manera muy concreta de entender la política y la actividad pública. Ocurre lo mismo que cuando despotrica de su sucesor en el cargo (de presidente a presidente debería exigirse más cortesía) y cuando se dedica a atizar al Gobierno de nuestro país en las numerosas conferencias que da en el extranjero.

Pese a ello, insisto: más que la imagen de España, el principal perjudicado de la constante y reiterada presencia de Aznar en los medios es su propio partido. Y, más concretamente, su próximo candidato a las elecciones. Me parece que los insultos de Aznar a Zapatero son votos de reafirmación de todos los que rechazan el estilo resentido, cínico y bastorro de ser político.

Entrevistas

ENRIQUE ALEJANDRE, SINDICALISTA E HISTORIADOR

“La falta de trabajo y el precio del pan avivaron la lucha obrera en Guadalajara”

“Los orígenes del movimiento obrero en la provincia están en las huelgas, en el siglo XVIII, en la Fábrica de Paños de Brihuega”. “La UGT nace en Guadalajara por un grupo de tipógrafos amigos de Pablo Iglesias que vienen a trabajar para la Diputación”. “La Hispano Suiza trajo la posibilidad de salir de la miseria para la clase obrera de Guadalajara, la pena es que sólo duró diez años”. “Los mineros de Hiendelaencina o La Nava trabajaban a 500 metros de profundidad, cobraban 2 pesetas diarias y no comían más que pan de centeno o legumbres”