La Garlopa Diaria

29 octubre 2015

Román el demócrata

11167686_10205327372209710_3434552766833461456_nEl alcalde de Guadalajara, Román el demócrata, ha enviado una carta a los vecinos de la ciudad comunicando que no tiene más remedio –legal, se entiende- que cumplir el acuerdo adoptado por el Pleno el pasado 4 de septiembre para eliminar los nombres franquistas del callejero. La moción de Ahora Guadalajara fue respaldada por el PSOE y contó con la abstención de Ciudadanos, así que la mayoría simple del PP se quedó compuesta y sin las travesañas del antiguo régimen.

En lugar de ejecutar el acuerdo plenario, Román el demócrata ha reaccionado casi dos meses después con una misiva entre cínica e impúdica. Román el demócrata explica que no le queda más opción que llevar a efecto el mandato aprobado por esos rojos que ahora le han quitado la mayoría absoluta del consistorio, y “lamenta las molestias” que ocasionará a los vecinos.

La misiva es una muestra de cuál es la idea partidista y sesgada de Román el demócrata del cargo institucional que representa. ¿Cómo es posible que el alcalde de todos caiga en este sectarismo? ¿Cómo es posible que el alcalde de todos utilice fondos del Ayuntamiento para remitir una carta, firmada en calidad de alcalde y con el membrete consistorial, destinada a vituperar al resto de grupos democráticamente elegidos?

Conste que la carta la envió el alcalde Román, no el vocero del Grupo Popular. Y eso agrava aún más su comportamiento.

En todo caso, el colmo del argumentario romanesco consiste en escudarse en una encuesta que el Ayuntamiento hizo a los vecinos de las calles afectadas y que arrojó –oh, sorpresa- que el 96% no estaba por la labor de cambiarle los nombres a estas vías. La encuesta de marras incluía solo la consulta a los cabezas de familia de cada vivienda, al más puro estilo antañón. Pero lo mollar, tal como advertimos en septiembre es calibrar qué es más importante, ¿la opinión de estos vecinos o el acuerdo soberano del Pleno municipal? Ya entonces asomaba el doble rasero de Román el demócrata: ¿Por qué todos los españoles tenemos que votar la independencia de Cataluña y, en cambio, solo unos pocos vecinos pueden decidir el nombre de unas calles?

La propuesta que elevó Ahora Guadalajara insta al cambio de la nomenclatura de media docena de vías de la capital alcarreña: Capitán Boixareu Rivera (militar que conquistó Lleida para el bando franquista); General Moscardó Guzmán (designado en mayo de 1953 gobernador civil y jefe provincial del Movimiento de Guadalajara); Hermanos Ros Emperador (activistas del golpe de julio de 1936); Gutiérrez Orejón (policía franquista); Fernando Palanca (ex alcalde) y la Plaza de los Caídos. La moción se fundamenta en la aplicación del artículo 15 de la vigente Ley de Memoria Histórica, que exhorta a tomar las “medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”.

Incluso el Ayuntamiento de Tárrega (Lleida) aprobó a finales del mes pasado una moción que instaba al Ayuntamiento de Guadalajara a retirar “todos los honores” a José Boixareu Rivera, uno de los responsables de ocupar y tomar por la fuerza esta ciudad al Ejército republicano el 15 de enero de 1939. El Pleno de Tárrega expresaba así su agradecimiento por retirar la calle al voluntario falangista y capitán golpista que formó parte del “Cuarto Tabor de Tiradores de Ifni” del ejército marroquí, a las órdenes del general Yagüe, alias El carnicero de Badajoz.

“Es la ley”. “Hay que hacer cumplir la ley”. “La ley está para ser cumplida”. “No hay más camino que la ley”. “El primer deber de un gobernante es cumplir la ley y hacerla cumplir”.

Son los latiguillos habituales de Rajoy en estos días de agitación catalana. ¿Por qué no quiere aplicárselo Román el demócrata? ¿A qué espera para dar cumplimiento a la decisión del Pleno que preside? El dirigente de un partido político puede organizar romerías para la jura de bandera, desdeñar la memoria histórica o encabezar manifestaciones en contra del derecho al aborto. El alcalde de un municipio, no. El alcalde de un municipio debe tener como prioridad cumplir las decisiones del Pleno. Le gusten o no al señor alcalde.

“El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones”, decía Max Weber.

Román el demócrata aún tiene la ocasión, si rectifica, de demostrar que lo de su pretendido talante no se queda en mera fachada del yerno ideal que todas las suegras de la Guadalajara de ayer, de hoy y de siempre quisieran tener en sus mesas de Navidad. Modificar su postura con relación a este asunto le convertiría de verdad en un dirigente de la derecha moderna, y no en un tipo preso de los viejos rencores. Sólo él puede hacerlo. Y sólo mediante un cambio en su actitud, el sector más conservador y casposo de la sociología arriacense aceptaría que una ciudad del siglo XXI no puede rendir honores a militares golpistas. 

Lo que ya no tiene remedio es la carta, que a buen seguro pasará a los anales de la historia local como uno de los ejercicios más sucios y detestables desde el punto de vista del fair play político. La misiva de Román el demócrata podría ir al cajón de las cosas serias de Mongolia, pero quizá se queda en un remedo de Martínez, el facha. Aunque, siendo serios, El Jueves nunca aceptaría entre los suyos a un personaje tan grisáceamente moderado, tan subrepticiamente sectario, tan declaradamente estólido como Román el demócrata.

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