La Garlopa Diaria

31 octubre 2016

La reacción de Sánchez

Sánchez durante la entrevista concedida ayer a Jordi Évole en La Sexta.

Sánchez durante la entrevista concedida ayer a Jordi Évole en La Sexta.

Pedro Sánchez acertó el sábado renunciando al acta de diputado para evitar apoyar con su abstención la investidura de Rajoy. En España es noticia que un político dimita, que pida perdón y que sea coherente en su compromiso con los votantes. Pero creo que ayer erró en la entrevista con Évole en Salvados (por cierto, ¿por qué esa manía de algunos periodistas de tutear al entrevistado?). Vi a Sánchez tenso y desaforado, pero no con el aplomo suficiente como para dar de verdad la batalla por volver a ser líder del PSOE. Su comportamiento puede entenderse desde un punto de vista humano. La campaña contra él ha sido feroz. Y tiene razón en la denuncia de las presiones de los poderes mediáticos y económicos, aunque algunos de esos poderes (por ejemplo, Prisa y El País) son los mismos que en diciembre y marzo le adulaban con halagos. Acierta cuando se queja de la deslealtad del PSOE andaluz y reta a Susana Díaz a dar un paso adelante; cuando argumenta que el PSOE tiene lejos ahora mismo volver a ser lo que era y que, por tanto, o la izquierda se une o hay PP para rato; y cuando sostiene que no se puede resolver el asunto catalán sin hablar con los partidos independentistas.

Sin embargo, pareció exagerado su acercamiento a Podemos, al que ni siquiera reprochó el voto contrario a su investidura, un error clamoroso que Pablo Iglesias es incapaz de reconocer. Decir que le prohibieron el acuerdo con Podemos es suscribir en su totalidad el argumentario de Podemos. No digo que no sea cierto. Digo que eso le va a impedir de facto volver a coger el timón del PSOE, máxime después de haber dejado el acta de diputado. También es discutible que ahora niegue el carácter populista de Podemos. Sus propios dirigentes se califican como tal, lo cual es lógico en una formación política que cuestiona las bases de la democracia representativa y que tiene alergia al lenguaje de la lucha de clases. Quiero decir: tildar de populista a Podemos (lean la tesis doctoral de Errejón) es tan natural como apellidar de comunista a Izquierda Unida o socialdemócrata al PSOE. No es una ofensa. Es descriptivo.

El problema del relato de Sánchez en la Sexta es que no concuerda con lo que decía cuando era líder socialista. No obstante, que un ex secretario general del PSOE revele con tanta crudeza cómo funcionan las tripas de nuestro sistema político no es tanto noticia por el contenido como por quién lo dice. Pero, honestamente, creo que todos los implicados en la devastación del PSOE en el último mes -Sánchez incluido- están quemados e invalidados de facto para liderar este partido y restañar las heridas de una organización quebrada desde Ferraz hasta la última agrupación local.

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