Sábado, 5 de Julio de 2008         | Disminuir el tamaño de la letra Restablecer el tamaño predeterminado de la letra Aumentar el tamaño de la letra


Las mil noches y una noche
04/07/2008 · 10:20

Así se titula la obra escrita por Mario Vargas Llosa fruto de los famosos cuentos orientales: "Las mil noches y una noche". Es justo el tiempo que necesitaron el rey Sahrigar y Sherezade para enamorarse. En realidad sabemos por la literatura que él se enamoró perdidamente de ella. Falta por conocer si también ocurrió lo contrario. Pero la noche mil dos tuvo que ser, seguro, apoteósica.

Ayer asistí a una de las tres representaciones de esta función (la última es hoy viernes). Se trata de una adaptación para teatro confeccionada por el novelista peruano, que él mismo interpreta en un tète-à-tète con Aitana Sánchez Gijón. Me pareció una excelente representación, bien trabada, sin estridencias, un mano a mano encima del escenario entre una actriz y un escritor que se atreve con todo. Ella viste un traje de noche color magenta. Él lleva puesto una especie de sotana de color blanco más propio de "El principito", como el de Saint-Exupéry, que de un monarca. La obra cuenta con un escenario de lujo: los Jardines de Sabatini, dentro del ciclo Los Veranos de la Villa. El lugar es magnífico, pero la noche acabó fresca entre la exuberancia que rodea al Palacio Real de Madrid.

El texto de Vargas Llosa es irreprochable. Aprovecha la fantasía que irradian los cuentos infantiles más famososo del mundo. Y lo lleva a las tablas sin perder su sentido. Hay tres planos que conviven en la obra: Mario y Aitana como tales (se hablan por su nombre de pila, haciendo alusiones sobre la propia obra); los personajes en los que se trasforman ambos protagonistas y, finalmente, está la historia del rey Sharigar y de Sherezade. El montaje está dirigido por Joan Ollé y quizá a él se deban dos de las virtudes que más me gustaron de la obra: la música y la iluminación. Ambas cosas me parecieron muy adecuadas.

A la representación le sobran quince o veinte minutos. El apogeo de personajes y la explosión fantasiosa es de tal intensidad que el espectador corre el riesgo de perderse entre tanto figurante oriental. Sin embargo, los diálogos entre Mario y Aitana (no los tuteo, es que forman parte del reparto) nos devuelven a la tierra. No es mala cosa, aunque cualquiera prefiere disfrutar con la fantasía y no aterrizar jamás en la realidad.

Las mil noches y una noche es una manera de gozar con los resabios literarios y con los cuentos orientales más occidentales que existen, como dice el propio Vargas Llosa en su obra. Es una recreación festiva, crepuscular, de los cuentos con más capacidad para despertar nuestros sentidos. Y todo ello, debajo de una noche fresca, entre jardines, y con las luces del Palacio de Oriente iluminando nuestra imaginación.

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José Bergamín
03/07/2008 · 10:24
Participó en los comienzos de la Generación del 27, a la que él prefería llamar “Generación de la República”; editó sus primeros libros y participó directa o indirectamente en todas sus publicaciones. Sin embargo, hay una parte importante de los literatos que sitúa a José Bergamín entre los poetas novecentistas, de la Generación del 14. No parece que haya demasiadas razones fundadas para ello. Fue discípulo de Unamuno y se ocupó, sobre todo, de España, el Siglo de Oro, la mística, la política y los toros.


José Bergamín nació en Madrid tres años antes del gran Desastre, en 1895, y murió en Hondarribia en 1983. Es uno de los escritores más longevos de su generación. Se opuso a la dictadura de Primo de Rivera, se hizo republicano, trabajó para Largo Caballero, presidió la Alianza de Intelectuales Antifascistas durante la Guerra Civil, escribió en las revistas El Mono Azul y Hora de España junto al poeta alcarreño José Herrera 'Petere'. Luego se exilió en México, Venezuela, Uruguay y Francia. Ya entonces le había publicado a Lorca Poeta en Nueva York. ¿Existirá un lujo mayor para un editor?

Ida Vitale, en un artículo aparecido en la revista Letras Libres, recuerda el paso del poeta por Montevideo: “Su capacidad de seducción intelectual se probó incluso en un terreno mal abonado; León Felipe, en una breve visita, había tenido ocasión de advertirnos benévolamente del próximo arribo de Bergamín y de su peligrosidad. Y a poco de estar éste entre nosotros llegó J. R. Jiménez como un ángel dispuesto al exterminio de todos sus discípulos, y el que estaba entre nosotros había sido el último en convertirse en réprobo. Quizás nos salvó de su terrible amenaza ser ilusos: el comunismo, que Bergamín decía abrazar hasta la muerte (donde lo esperaba la religión), estaba en el Uruguay de entonces reducido al campo político, que aún no formaba parte esencial del alma de los jóvenes que lo rodeábamos, algunos más próximos a un anarquismo lírico, en parte fruto de las lecturas de Barrett. Pero ni siquiera en ellos hizo mella la advertencia del "león de botica", como Octavio Paz llamó, no sin cariño, al claro advertidor. Y la religión de Bergamín, tan antieclesiástica, en un país que había separado a la Iglesia del Estado sin necesidad de desgastes revolucionarios, no nos alarmaba. Hoy no dudo de la prudencia con que él jugó sus apasionados pases en un campo nuevo, dosificando sus obsesiones, cosa de no espantar”.

Volvió a España en 1958, pero acabó detenido. Le quemaron su apartamento. ¿Su delito? Haber firmado un manifiesto con más de un centenar de intelectuales dirigido a Manuel Fraga y cuyo objetivo era denunciar las torturas y la represión practicada contra los mineros asturianos. Tuvo que regresar al exilio. Más tarde se posicionó en contra de la Transición, a la que consideraba un simple pasteleo. Publicó el manifiesto “Error monarquía” y es ahí donde dejó escrito: “mi mundo no es de este reino”. Ida Vitale considera que “el exilio lo obligaba día a día a reconstruir su rostro, no ante compañeros de vida sino ante espectadores. Hay exilios que quitan pero agregan, que duelen pero agrandan; para Bergamín el suyo fue sobre todo resta, "pasaporte para el otro mundo", pérdida de sus raíces tradicionales, de las fuentes de un habla que seguía creándose a sus espaldas, del derecho al conocimiento y la admiración acumulada de los españoles. Sus regresos cumplieron la ley de todos los exilios: volvió al exilio interior, a la total desesperanza, "peregrino de una España que ya no está en mí”.

Su vida terminó en el País Vasco. Escribió para Egin, cabecera de la izquierda abertzale y el entorno etarra. Está enterrado en Hondarribia, al parecer, “para no dar mis huesos a tierra española”.

Fue un poeta brillante, aunque no tanto como algunos de sus compañeros de viaje (Alberti, César Vallejo, García Lorca o el propio Cernuda). Compensó este desequilibrio con su lucidez intelectual y un ánimo indeleble para traspasar convenciones. Atesoró una tozudez magnífica para publicar sus propias obras y las de sus coetáneos. Mantuvo una posición política disidente, acaso fruto de sus raíces familiares: su padre era comunista; su madre, una ferviente católica.

En el soneto a Ramón Gaya, escribió:

“¿Qué fina sombra de amorosa lumbre?
¿Qué cenicienta voz casi apagada?
¿Qué hoja muerta no vuelve llamarada
viva de luz su breve podredumbre?”


Recuerdo a Bergamín después de leer la estupenda crónica que publica Jesús Marchamalo en ABC, y que titula con mucho acierto “El hombre de las mil caras”. Bergamín es inclasificable.

Este es el texto del artículo:

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

POR JESÚS MARCHAMALO.
MADRID.


José Bergamín vivía en Madrid en un pequeño ático que daba a la Plaza de Oriente. Así que, durante años, cada vez que Franco se asomaba, por lo que fuera, al balcón del Palacio Real, un par de números de la Policía Armada subían a su casa, armados, para vigilarlo.

Durante mucho tiempo no hubo ascensor en la finca y se cuenta que el viejo escritor, ensayista y editor subía andando los cinco pisos, largo y delgado, mientras recitaba en voz alta un soneto distinto cada vez. Y era motivo de admiración entre quienes lo acompañaban su buena memoria, capaz de recordar decenas de ellos que desgranaba por la escalera, sin titubeos, mientras iba ganando peldaños. A aquella casa, apenas una buhardilla, acudió a principios de los 80 un joven poeta, Andrés Trapiello, que acababa de publicar su primer libro, y a quien Bergamín había llamado.

Su visita coincidió con la de un operario que anduvo largo rato instalando una antena para que aquel viejo católico fervoroso pudiera ver por televisión la visita de Juan Pablo II a Fátima. Así que ambos, Bergamín y Trapiello, estuvieron media tarde sentados, uno junto al otro, casi sin hablarse, mientras el antenista hacía los ajustes precisos, antes de marcharse.

Fue entonces, con la tele de fondo, cuando se dirigió a él y le dijo: «Le he hecho venir para decirle lo mismo que me dijo a mí Juan Ramón Jiménez: «De su libro me interesa el poeta, pero no el libro».

Ayer, en la presentación de «Claro y difícil», el último volumen de la colección Obra Fundamental, de la Fundación Banco Santander, Andrés Trapiello, prologuista y antólogo, se refirió a aquel Bergamín esquinado, contradictorio, seductor y malicioso, siempre controvertido, que acabaría resultando incómodo incluso a sus compañeros de generación, y a los estudiosos que tiempo después acabarían orillándolo.

Frente a esa imagen del 27 como generación de la amistad, Bergamín contrapuso su perfil más aristado, dentro del grupo de los solitarios, los difíciles, como Gaya, Cernuda o Gil Albert.
Editor de la revista «Cruz y Raya», de la prestigiosa Ediciones del Árbol y, tras la guerra, de la editorial Séneca -fue quien publicó la primera edición de «Poeta en Nueva York», de García Lorca-, Bergamín fue autor, al tiempo, de una amplia y desigual obra literaria -ensayos, textos, poemas-, que en muchos casos sólo han podido leerse en primeras ediciones, cada vez más valoradas en el mercado del libro de viejo, y por lo tanto alejadas del gran público.

Trapiello ha seleccionado para esta Obra Fundamental textos taurinos, una colección de pequeños ensayos sobre temas cotidianos, y una importante muestra de su poesía, a su juicio, la parte más interesante. «Es una poesía de raíz becqueriana, romántica, de fondo calderoniano, donde se da, de nuevo, lo paradójico: la escribe con setenta años, mientas se acerca al mundo abertzale, y es curioso ese tono de serenidad clásica al lado de la agitación política».

El libro va precedido de un estudio preliminar que bajo el sugestivo título «El cubo de Rubik» abunda en esa faceta poliédrica de Bergamín: cada vez que se completa una cara, se descompone el resto.

Para terminar, una frase para la historia. Cuando en 1982 se le concedió a Luis Rosales el Premio Cervantes que, al parecer, estaba ese año reservado a él, Bergamín, preguntado por los periodistas, dijo, irónico y lacónico: «Me parece bien, se lo tiene merecido».

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Onda Cero
02/07/2008 · 23:49
Hoy han salido los datos del EGM de la radio, los resultados de audiencia. Hablo con Javier del Castillo, que es un paisano de Riba de Santiuste con el que comparto penurias por dos castillos que tienen la desgracia de sufrir el mismo dueño. Dirige el área de comunicación de Onda Cero y me ha confesado eufórico que los datos consolidan a esta cadena como la segunda del país, detrás de la SER pero batiendo por goleada a la Cope, lo que confirma que hay vida más allá de las homilías radiofónicas. Me alegro por su triunfo. Hace ya algunos meses que el profesor de Empresa Informativa de la Complutense, Manuel Fernández Sande, un tipo bastante avispado en esto de captar tendencias, me dijo que la posición de Onda Cero estaba en alza. Quizá el factor determinante es su equilibrio, o por lo menos la búsqueda del mismo, entre la derecha montaraz que representa la Cope y la opción de la SER. Me dice Javier además que han encontrado muy bien el contraste entre Carlos Herrera y Julia Otero por la tarde, y estoy totalmente de acuerdo. En los editoriales de Herrera se ve muy nítida la dirección, pero están muy lejos de otras propuestas más extremadas, a un lado y otro del dial. Los datos de audiencia lo confirman, lo que supongo que se traducirá en publicidad.

Una de las franjas notables de Onda Cero es la hora de las 10 a las 11 de la mañana en el programa de Herrera. Es cuando mete las llamadas de los oyentes, los famosos "fósforos". Geniales. Abordan temas serios, pero es la monda cuando le meten mano a algún asunto cotidiano, trivial o gracioso. La ironía de Herrera encuentra un reflejo fantástico en sus oyentes.

Cuelgo este audio que he encontrado. Tiene un ramillete de llamadas para disfrutar. Y morirte de la risa.





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El Roto
02/07/2008 · 10:11
El País, 30.06.08
El País, 30.06.08

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La garlopa en Henares al Día 
OPINIÓN


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Madrid desde Torres Blancas
01/07/2008 · 10:47

El pintor Antonio López, nacido en Tomelloso, tiene muchos cuadros con paisajes de Madrid. Creo que trabaja en su taller de Arganda del Rey. Pinta a Madrid por devoción y también por encargos, pero lo hace siempre admirablemente bien, o por lo menos así me lo parece a mí. Ha pintado decenas de retratos urbanos de una ciudad que inspira no sólo a poetas y borrachos. También a los pintores de pincel fino. Sin entrar en análisis sesudos, que para eso ya están los suplementos culturales de los sábados, me encanta su obra y su estilo. Me parece que es una mezcla de realismo e impresionismo con ribetes de la llamada pictografía o pictorialismo, que los de Guadalajara conocemos bien gracias a Ortiz Echagüe. En sus trazos se adivina con exactitud la fisonomía de una ciudad que conoce muy bien. Sin embargo, evita caer en la recreación pura, a la que deja al albur de tintes abstractos.

Uno de los cuadros más conocidos de Antonio López es 'Madrid desde Torres Blancas'. Acaba de ser subastado en Christie's por 1,38 millones de libras (1,74 millones de euros). Siempre resulta un poco absurdo valorar la creación artística mediante una cotización privada, pero el baremo existe y es inexorable para los mecenas. López, según escupe un teletipo de Efe, se ha convertido en el pintor español vivo más cotizado del mundo, por delante de Barceló y Tàpies.

‘Madrid desde Torres Blancas’ es un óleo sobre tabla de 145 por 244 centímetros. Una soberbia pintura. La noticia dice que los expertos descubrieron que la luz del atardecer pertenecía a las 21:40 horas, según marca el reloj del edificio de la izquierda. Y que era mes de junio, aunque probablemente pintó el cuadro el mes de agosto “por la ausencia de tráfico en la avenida de América”. Es Madrid el lugar que se atisba en la obra. Sus tejados, sus azoteas, su asfalto, sus calles. Me gusta contemplar este cuadro porque recrea una realidad que, además de ser hermosa, tengo a cuatro pasos. Muy cerca de donde escribo. Se me hace raro ver la avenida de América tan solitaria y tan vacía. Se otea el edificio de Iberia que hace esquina entre la avenida y Francisco Silvela. Se derriten al sol del anochecer las cubiertas del barrio de la Guindalera, tan castizo y angosto. Y queda enfoscada, sin apreciarse, la estación que a algún iluminado se le ocurrió construir bajo tierra.

La vista urbana que pintó Antonio López está tomada desde Torres Blancas (la foto de abajo es de un servidor). El edificio se debe a Sáinz de Oiza en 1961. El arquitecto, según me contó algún vecino, vivió en el edificio el resto de su existencia. Las Torres Blancas conectan la avenida de América con la calle Corazón de María. Antaño marcaba el límite entre el fin de Madrid y el comienzo de sus campos. Ahora es el punto de partida de decenas de barrios a un lado y otro de la M-30. En realidad, Torres Blancas no es un edificio blanco, sino gris. De hormigón visto. Para algunos es una muestra excelente de racionalismo. Para otros, un monumento a la fealdad. Lo que nadie discute es que es un símbolo de la ciudad que Antonio López sublima en sus paletas.

Por algo decía Umbral que “la pintura es la gran pizarra de la historia”.

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Sin complejos
30/06/2008 · 11:19

Sólo es un partido de fútbol, pero las sensaciones que produce son incomparables. Que España ganara ayer a Alemania en la final era previsible. Lo que no estaba tan claro es que se llevara la Eurocopa con la autoridad que lo ha hecho y exhibiendo un nivel técnico y táctico espectacular. Por fin, un sello de identidad: el buen juego, tener la pelota, pasar rápido al ataque... ¿Todavía quedará alguien que se atreva a decir que el camino más corto y fiable para ganar no es jugar bien al fútbol?

Datos contundentes: España ha sido el equipo más goleador y el menos goleado. Tiene al pichichi del campeonato (Villa) y al Zamora (Casillas). La UEFA ha declarado a Xavi mejor jugador del torneo y a elegido a 9 jugadores de España entre el once ideal de la Eurocopa. La Selección no ha perdido ningún partido, ni siquiera el que jugaron los suplentes. Y, entre medias, un juego ofensivo basado en la calidad del centro campo y en un contragolpe rádipo y mortífero. Menotti considera que "España fue el mejor equipo, incuestionablemente". Y que además los jugadores utilizaron la inteligencia, no sólo los cojones. Es lo mimos que piensa Sergi Pàmies. Hemos pasado de la testosterona a la neurona: "Acostumbrados a machadas testosterónicas, que generalmente culminaban en tragicómicos gatillazos, el juego de anticipación, asociación y seriedad táctica le ha devuelto a la afición algunas certezas cuestionadas del fútbol". Fue, según El Periódico, "una España en color",


La victoria de la Selección ha quitado complejos a los españoles. Anoche bajé acompañado hasta la plaza de Colón y los alrededores del paseo de la Castellana. No se puede describir lo que había allí. La multitud se concentró entre Colón y Cibeles, pero la riada humana llegaba hasta más allá del cruce con María de Molina. Impresionante marea, todos de rojo y gualda. Coches, chillidos, bufandas, bocinas, pitidos... Creo que a última hora se produjeron algunos incidentes, pero durante casi toda la noche la fiesta no tuvo problemas. Al menos yo no observé ninguno, ni siquiera con los que ya iban borrachos.

Había jóvenes envueltos en banderas de España gritando el himno nacional, nuestro chunda-chunda particular. Había chavales que no han conocido la dictadura enfundados con la camiseta "roja", no la de España. Había gente no tan joven enarbolando la bandera del país. Había niños con banderitas españolas. Había grupos de chicos y chicas cantando a viva voz: "¡Yo soy español, español, español...!" Ustedes perdonen, pero para un catalán que se siente español resulta un espectáculo sociológico bastante indescriptible contemplar las celebraciones de ayer en el centro de Madrid. La ciudad estaba desinhibida. Vi algunas enseñas con el aguilucho del régimen preconstitucional, pero eran las menos. No escuché ningún cántico político, ninguna a referencia a nadie, ni siquiera a los catalanes. No gritaban "es polaco el que no bote, eh, eh". Gritaban: "¡Alemán, el que no bote, eh, eh". Me alegró el ambiente de euforia sana y felicidad desacomplejada con el que Madrid se echó a la calle. Me gustó el ambiente bueno, la ilusión sincera por haber ganado y por que fueran los nuestros los que levantaran la copa. Vi una explosión de banderas y de personas con una sonrisa de oreja a oreja. Supongo que todos ellos tienen problemas económicos mayores o menores. Supongo que todos tendrán que pagar la hipoteca a final de mes. Supongo que alguno habrá apuntado a la lista del paro. Tengo un amigo que me envió un mensaje ayer diciendo: "luego no salen a la calle para defender su trabajo". Quizá son prejuicios. Quizá no entendemos que hay momentos para todo en la vida. Diría que la gente no estaba feliz sólo por ganar, sino por la imagen que el equipo nacional ha proyectado a todo el mundo. Alfredo Relaño escribe que la historia nos ha hecho justicia, y además con ribetes de hermosura y tronío. Por fin.

Que el fútbol es política es evidente. De otra manera, no sonarían los himnos nacionales antes de cada partido en una competición internacional. Pero el fútbol tiene algo que traspasa su propia esencia deportiva. Y negarlo o no querer verlo resulta inútil. En todo caso, no me gusta juntar política con deporte. Los que somos del Espanyol, además, nos pasamos media vida recriminando a nuestros vecinos ricos que dejen de considerarse el ombligo de Catalunya y de ver más allá de sus narices. Por eso es bueno ser de un equipo, incluso el de tu país, y no buscar explicaciones. Ayer escuché en la radio algunas cosas emocionantes y otras que no lo fueron tanto. No creo que sea buena idea manipular las expresiones de júbilo del público. La gente sale a la calle a celebrar una victoria y punto. No es honesto hacer lecturas políticas de todo eso. De la Morena le preguntó en la SER a Zapatero: "Presidente, ¿no es hermoso salir a la calle y gritar viva España sin que te llamen facha?". Y Zapatero contestó: "Pues sí, sí lo es". El Mundo publica hoy un editorial titulado: "La Selección, orgullo de la Nación española". ¿De la nación o de los españoles? En fin, sobra todo eso. Ojalá muchas veces los periodistas nos limitáramos a describir hechos y no tanto a expresar opiniones.

Después del ejemplo que ha dado España, el poeta Benjamín Prado habla de "metamorfosis étnica". Está claro que no ha sido un triunfo cualquiera. Es una especie de exorcismo. Una catarsis. Y no sólo en el campo de juego. Va más allá. Se notaba en la juerga de anoche.

No es el triunfo de la Furia Roja, ni de los huevos más grandes que el caballo de Espartero ni del espíritu de Maceda. Para mí, es el triunfo del trabajo bien hecho, de unos jóvenes sin complejos, del buen juego y de hacer las cosas con una mezcla de cabeza y corazón. También de sentirse español, quizá por primera vez en la historia, sin necesidad de oponerlo a ningún otro sentimiento.


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Señor automovilista
29/06/2008 · 11:14
Aparece hoy en la prensa una carta al director divertida y ejemplarizante. Está firmada por un ciclista que habitualmente utiliza la bicicleta para circular por Madrid. Y está dirigida a los automovilistas, que son (somos) los 'verdaderos amos' del asfalto en esta ciudad en la que el peatón, o todo lo que no huela a motor de un coche, cada vez pinta menos.

Leánla. Es muy recomendable.

Le aseguro que cuando circulo en bicicleta por nuestra ciudad no lo hago para molestarle. Lo hago para desplazarme sin contaminar, sin ocupar apenas espacio público al circular ni al aparcar.

Usted piensa que le molesto porque en algún momento no le permito ir a la velocidad que usted quiere (la ciudad tampoco es para correr, téngalo en cuenta) y me adelanta de forma agresiva, estando a punto de provocarme un accidente muy serio. Y todo para luego encontrarnos en el siguiente semáforo, donde usted mira para otro lado, avergonzado de que una bicicleta llegue al mismo tiempo, e incluso antes, que su potente coche, ese utensilio de dimensiones desproporcionadas para un uso urbano.

Le ruego que espere usted pacientemente a que se den las condiciones para adelantarme, y mientras me ve pedalear sin el estrés de las prisas y el ruido que van intrínsecos con el uso automovilístico, piense si su ritmo de vida sedentaria es el correcto, si está usted contento consigo mismo. Y si decide usted seguir usando su coche, por favor, al menos respéteme y permítame no ser un eslabón más de la cadena contaminante de su ciudad.

¡Ah! Y a esa mayoría de automovilistas que sí me respetan, muchas gracias.


Juan Merallo Grande
Madrid

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29/06/2008 · 10:58
El diario que más vende en este país, la cabecera española más prestigiosa en la prensa internacional, el periódico líder en tirada, le da la razón hoy a su más directo competidor publicando diez páginas de entrevista (más portada) al presidente del Gobierno. La diferencia es que el director de El Mundo entrevista solo a Zapatero y el director de El País reparte juego y se rodea de cuatro redactores con funciones directivas.

La cuestión es saber si es necesario este río de tinta para hacer una entrevista a un líder político, por muy importante que sea.

Esta táctica, que por lo visto cunde, ¿favorece al lector o a la verborrea del entrevistado?

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28/06/2008 · 12:49

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Luis Solano y Jesús de los Reyes
27/06/2008 · 12:38
Botarga de Razbona
Botarga de Razbona

Esta tarde se presenta en la sala Tragaluz del teatro Buero Vallejo, en Guadalajara, el libro Guadalajara tradicional, que reúne 200 fotografías de Luis Solano y Jesús de los Reyes, dos de los mejores fotógrafos de esta provincia. Luis falleció en el incendio del Ducado. Guardo como oro en paño algunas de las fotografías que me regaló en su casa una mañana en la que me enseñó un auténtico arsenal de fotografías de Guadalajara. Me quedé con los ojos abiertos como platos contemplando aquella exhibición de imágenes. Jesús es un fotógrafo riguroso y preciso que atina con el ojo detrás de una máquina, lo cual no es baladí. Ambos rastrearon nuestra tierra en busca de todas las fiestas tradicionales de la provincia. Algunas muy conocidas, otras bastante menos. Pero todas son explosivas y muy diferentes. Se sumergieron en el folklore como hay que hacerlo: con ganas de absorber sensaciones, no sólo de interpretarlas. Seguro que les ha reconfortado el ánimo (también a Luis, allí donde esté) poder trasladar todo ese material, primero a una página web útil y excelente y ahora en un libro. Enhorabuena por todo este trabajo que dignifica la fotografía alcarreña y las fiestas tradicionales, lo que no es poco en los tiempos tan modernos que corren.

[Addenda: Traigo aquí, abusando de la amistad, dos fotografías de Luis y Jesús que están en su página digital y seguro que en el libro. Son dos imágenes preciosas. La de arriba de la botarga de Razbona y la de abajo de la fiesta de las Candelas en El Casar].

Las Candelas en El Casar
Las Candelas en El Casar

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Luis Miguel Domínguez
27/06/2008 · 01:08
Leo con estupor y pánico la noticia que protagoniza el naturalista Luis Miguel Domínguez, que ha estado 26 horas retenido en una cárcel de Arkansas por "suplantar la identidad de un policía". En realidad, su delito consiste en tener una "estrellita de sheriff" que compró de souvenir. Luismi, hasta donde yo le conozco, es un tipo extraordinario, un trotamundos del periodismo y amante a rabiar de la naturaleza. Tiene a su hijo estudiando Periodismo en una universidad pública de Arkansas (EE.UU.). Fue a visitarlo y se topó con un loco que ha conseguido, a través de una denuncia falsa, meterle en la cárcel. Su familia soportó la ignominia de ver cómo los agentes le esposaban y le conducían a una prisión tercermundista. No sólo eso: ha tenido que dormir en el suelo en un habitáculo ínfimo y nauseabundo, ha sido golpeado por alguno de los presos y ha visto conculcado sus derechos fundamentales en el ejercicio de un Estado de Derecho que se comporta de manera inmoral e indecente. Resulta increíble oír su testimonio (audio de la SER) contando los horrores que ha tenido que soportar. Y lo que le queda porque, a tenor de la legislación norteamericana, puede enfrentarse a una pena de varios meses. Todo, porque a un lunático se le ha puesto entre sus cojones que fue intimidado por un ciudadano español que tenía, en la mesa de su cocina, una "estrellita de sherif".

Esta noche, España ha goleado a Rusia y se ha clasificado para la final de la Eurocopa. He escuchado las palabras de Luismi un rato después en la web de la SER y se me ha bajado la alegría de un plumazo. El relato de todo lo que ha vivido en las últimas horas corta la respiración a cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad. Las vejaciones que ha tenido que sufrir de la policía, el abuso de sus derechos, el encarcelamiento sin pruebas ni un juicio de por medio. Le han puesto el traje a rayas y ha llegado a hacer sus necesidades en la misma celda. La policía le proporcionó una manta, pero no le dejaban taparse con ella en su totalidad, sólo en parte, no vaya a ser que tuviera un conato de rebeldía. Todo ello, además, destilando un tufo de racismo que echa para atrás: ciudadano español indefenso en medio de un país que se presenta como garante de las libertades mundiales. La historia es cierta. No es una fábula ni una película. Es la puta realidad de un Estado que, un día, fue pionero de los derechos humanos, pero que hoy se siente impune para maltratar a alguien que no ha cometido ningún delito.

La primera vez que entablé contacto con Luis Miguel Domínguez fue hace ya varios años en su casa/estudio de trabajo de Madrid, muy cerquita del puente de Segovia y la calle Bailén. Es una magnífica vivienda, decorada con un gusto muy original. Algunas salas las utiliza como centro de la productora que creó y que ha facturado trabajos muy sólidos relacionados con el patrimonio natural. En todo caso, él se hizo popular desde que Gabilondo le metió en su programa de la radio. Tiene un talento innegable y conocimientos enciclopédicos para hablar de naturaleza, que es su fuerte. Transmite alegría y jovialidad. No sólo sabe muchas cosas del campo, sino que además sabe contarlas muy bien. Conoce Guadalajara al dedillo. Es una provincia que se ha pateado hasta el infinito, a la que ama y de la que siempre está pendiente. Creo que llegó a comprarse una casa en Santamera, al norte del embalse de El Atance. Le pedimos que nos escribiera un reportaje largo para la extinta revista Siglo XXI y le faltó tiempo para regalarnos su pluma y sus fotografías. En otra ocasión, cuando le hice una entrevista para Nueva Alcarria, recuerdo que quedamos en una terraza en Príncipe de Vergara. Es un conversador inteligente. Se mostró muy dolido por todo lo que había pasado en el incendio de los pinares del Ducado. Lo sintió como algo propio. Fue prudente en sus opiniones. Pero sin ningún atisbo de ambigüedad.

Me ha puesto de muy mala hostia todas las humillaciones que está soportando Luis Miguel Domínguez desde su detención en Estados Unidos. Sé que no sirve para nada, pero desde aquí le traslado mi aliento y mi solidaridad porque nadie se merece lo que está pasando un tipo cuya única preocupación seria es salvar el lince ibérico. La centralita de la SER, al parecer, la han colapsado esta tarde con llamadas de apoyo.

Tremendo país Estados Unidos, con todo lo bueno y malo que recae en su nombre. Y asquerosa democracia aquella que pisotea a los indefensos y donde la presunción de inocencia se asemeja a una quimera jurídica.

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Artículos en El Decano 
HISTORIA
Paulino Aparicio rescata en un libro la trayectoria de Marcelino Martín, Antonio Cañadas y Facundo Abad, alcaldes de Guadalajara desde 1931 hasta el final de la Guerra Civil

Los tres alcaldes republicanos de Guadalajara fueron fusilados en las tapias del cementerio de la Antigua


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25/06/2008 · 13:22
Alguien dijo que la juventud es una enfermedad que se cura con los años. Es una forma de verlo, pero hay otras. Incluso puede que todas sean compatibles. O complementarias, que no es lo mismo.

He enviado un mensaje a una persona muy especial con una frase de André Malraux que me apetece compartir con ustedes: "La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose".
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24/06/2008 · 22:33
A través de un amigo común, Juanma Cuéllar, excelente profesional de Antena 3 TV y compañero en la Facultad de Periodismo, recibí hace pocos días un correo electrónico de Gonzalo Aragonés, corresponsal de La Vanguardia en Moscú. Muy sincero, nos contaba que "la cosa está jodida". En la profesión, y también en su periódico. "En La Vanguardia están recortando gastos, asustados por la falta de publicidad. Supongo que eso es pasajero". En el último comentario que ha publicado en su blog de 20 Minutos, Arsenio Escolar habla de una época de "vacas flacas en la prensa". La publicidad baja, los ingresos también y los costes se estrechan. Dice: "los ingresos por publicidad están cayendo de modo notable estas últimas semanas para todos los diarios españoles, grandes y pequeños, gratuitos y de pago, nacionales y locales. El bajón es tan fuerte y tan brusco que creo que todos nos hemos puesto la misma tarea urgente: reducir costes. Los que estábamos en beneficios, para evitar irnos a pérdidas. Los que estaban en pérdidas, para evitar morir".

Es evidente que la crisis, o como demonios quieran llamarlo, también está afectando a los medios de comunicación. Son empresas. Informativas, pero empresas al fin y al cabo. El grupo Prisa anunció recientemente la venta de sus principales sedes (incluso la histórica de Gran Vía) para maquillar su cuenta de resultados. Si una empresa como Sogecable se ve obligada a tomar este tipo de medidas drásticas, qué no tendrán que hacer medios mucho más humildes.

Un tipo norteamericano, de nombre Leonard Tow, ha donado ocho millones de dólares (sí, han leído bien la cifra) para que The New York Times "reflexione sobre el periodismo". El hombre lee cada día la prensa y está preocupado por su futuro. "El objetivo del multimillonario filántropo es que se investigue sobre cómo los periódicos pueden tener éxito 'on line y sobre la formación de los periodistas en los nuevos medios de comunicación" (Servimedia).

Un artículo reciente en Financial Times (traducido al español en la web de Expasion.com) sostenía que lo que está experimentando la economía española no es ni una coyuntura de desaceleración ni tampoco de recesión, que equivaldría a dos trimestres consecutivos decreciendo. Donde estamos es en un periodo de estanflación, palabreja que quiere decir que hay poco crecimiento económico, una inflación por las nubes y un aumento sin freno del paro. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, acaba de anunciar que la tasa de desempleo llegará al 11% en 2009. A todo ello hay que sumar la caída estrepitosa (y predecible) del sector de la construcción. Ojo a este último dato porque toca de lleno, más incluso que la propia crisis del sistema financiero, con el riesgo de desplome en la industria de la comunicación. Porque no todo lo puede solucionar una ad housing, o haz housing, que queda más propio. Digo. Mejor dicho: afirmo.

Si la demanda se derrumba, la cola del paro crece. Si hay menos liquidez, baja el consumo. Si baja el consumo, el ocio y la cultura son los primeros en caer. Y si el gasto destinado a ocio y cultura desciende, apañados estamos los ingenuos que aún creemos en eso de ganarse la vida haciendo la prensa.

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Cómo hemos cambiado
22/06/2008 · 10:03
"Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada".
Antoine de Saint-Exúpery